19 de octubre de 2015

Una niña tailandesa de dos años, la persona más joven congelada por criogenia

El objetivo de sus padres, que a su muerte también serán criogenizados, es conservar su cerebro después de su muerte para que cuando la tecnología lo permita reviva en otro cuerpo Matheryin Naovaratpong es una niña tailandesa de dos años que se ha convertido en la persona más joven sometida a la congelación criónica. 

Una niña tailandesa de dos años, la persona más joven congelada por criogenia
Einz falleció el pasado 8 de enero tras padecer una extraña forma de cáncer cerebral desde su
segundo cumpleaños. Para entonces, sus padres Sahatorn y su esposa Nareerat ya habían tomado la decisión de aplicar esta técnica con el cerebro de su hija para devolverla a la vida en un futuro.

En este sentido, su padre ha declarado al medio británico que el primer día que enfermó Einz le surgió rápidamente la idea. «Deberíamos hacer todo lo que fuera humanamente posible en ese momento»

Sahatorn ha reconocido que ha padecido «un verdadero conflicto en mi corazón» con el proyecto de congelar el cerebro de su hija, pero que no dudó en explicar su idea al resto de su familia. Sahatorn y su esposa Nareerat han tenido más descendencia: Nareerat tuvo que ser sometida a una extirpación de útero después del primer nacimiento, así que Einz y su hermano y hermana pequeños fueron concebidos con fertilización in vitro. 

Para lograr este objetivo, los padres de Einz decidieron echar mano de la técnica conocida como criónica o criopreservación, que ha colocado en un estado de profundo congelamiento el cerebro de la niña en el momento de morir. De esta forma, cuando en el futuro exista la adecuada tecnología, podrá revivir en un nuevo cuerpo. 

En opinión de Saharton, «en el pasado hubiéramos pensado que esto llevaría entre 400 y 500 años, pero en este momento esto podría ser una realidad en 30 años»

Retirada de fluidos corporales 

Para tan singular misión, la familia optó por contratar a Alcor (Fundación para la Extensión de la Vida), una organización sin ánimo de lucro con sede en Arizona (Estados Unidos) que supervisó todo el proceso del enfriamiento inicial del cuerpo una vez se certificó la muerte. En concreto, han explicado otros medios extranjeros como Daily Mail o Estados Unidos Today, se procedió a lo que esta compañía ha denominada como «crioprotección». Es decir, a la retirada de los fluidos corporales reemplazándolos por una suerte de anticongelante que permitiría una congelación profunda del cuerpo sin provocar graves daños a los tejidos. Fue al llegar a Arizona, cuando se extrajo el cerebro de Einz manteniéndolo a -196 ºC. De esta manera, se convirtió en la paciente número 134 y en la más joven de Alcor. 

Tanto Saharton como su esposa Nareerat han decidido conservar sus cuerpos con esta técnica, así como visitar las instalaciones de Alcor y así ver el recipiente especial en el que se conserva el cerebro de su hija. «Fue nuestro amor por ella lo que nos empujó hacia este sueño de la ciencia», ha concluido Sahatorn.

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