24 de enero de 2014

¿Eres curioso? Tiene una explicación científica

Dicen que la curiosidad mató al gato. Y si sientes curiosidad por saber por qué eres curioso, probablemente es por eso que llegaste a este artículo. Sí, suena complicado, pero la curiosidad humana tiene una explicación científica, un hecho tan interesante como la humanidad misma. 

Einstein, la curiosidad y la inteligencia 
Una de las frases más conocidas del genio Albert Einstein es aquella en la que decía no tener ningún talento en especial, sino simplemente ser “apasionadamente curioso”. Mientras que la inteligencia se entiende y tiene unidades de medida –el llamado Coeficiente Intelectual– la curiosidad sigue siendo una característica de la personalidad. 

Un estudio hecho en Caltech buscaba conocer un poco más sobre la curiosidad pidiendo a estudiantes que contestaran cuarenta preguntas de trivial y midieron su nivel de curiosidad ante las respuestas mediante un escáner cerebral. 

Lo primero que se vio de estos resultados es que la curiosidad presenta una curva con forma de U, por lo que somos más curiosos cuando conocemos muy poco sobre un tema, pero no demasiado. Esto tiene consecuencias mentales: produce una especie de comezón mental en la que buscar nuevos conocimientos nos sacia la picazón

¿Y qué áreas del cerebro trabajan cuando somos curiosos? Tres áreas separadas: el núcleo caudado izquierdo, la corteza prefrontal y las circunvoluciones del hipocampo. La primer zona está directamente relacionada con la intersección de nuevos conocimientos y emociones positivas. Nuestro deseo por nuevos conocimientos aparece como un antojo de dopaminas, la curiosidad es una emoción que se aprovecha de la ingeniería evolutiva de nuestro cerebro medio. 

El cerebro necesita de la curiosidad 
También podemos preguntarnos por qué a veces queremos saber algunas cosas si no nos son para nada útiles en nuestro día a día. La respuesta a esto es que nuestra mente anhela distracción, así como también es una forma de formar nuestra identidad. Desde este punto de vista, la curiosidad es un vehículo para expandirnos a nosotros mismos, y también de relacionarnos con los demás: buscamos personas en nuestro mismo rango de curiosidad

Además, la falta de curiosidad se ha ligado a emociones negativas: las personas con depresión o Alzheimer muestran falta de curiosidad. 

Un campo de la psicología cree que la curiosidad se genera como una especie de instinto, como el hambre o la sed. Esta teoría de los impulsos ayuda a explicar el comportamiento que tenemos cuando sentimos curiosidad, aunque no tiene la completa razón.

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