3 de octubre de 2012

Increíble: le salvan la vida poniéndole un trozo de su cráneo en el estómago

La modelo de 36 años sufrió un accidente y perdió una cuarta parte de su cabeza, que le colocaron en la panza durante 42 días para que se mantenga "estéril". Impactantes fotos. 

Cuando Jamie Hilton se despertó tras la operación no se lo podía creer: había desaparecido una cuarta parte de su cabeza y bajo el pecho tenía un extraño bulto. Mientras Miss Idaho 2009 se curaba de las heridas que le produjo un golpe contra las rocas durante un día de pesca, su cráneo -un trozo de él- se mantenía estéril y bien alimentado en su abdomen. 

El accidente que llevó a Jamie Hilton al hospital se produjo durante un excursión de pesca con su marido Nick y su hermano Greg al Cañón del Infierno, en Idaho, en junio pasado. Cuando la exreina de la belleza intentó atrapar su primer pez resbaló y cayó casi cuatro metros hasta dar con unas rocas que le rompieron el cráneo. Su marido la encontró inconsciente, sin pulso y sin respiración. Los servicios de emergencia trasladaron a Jamie en helicóptero al Centro Médico Regional San Alfonso en Boise, Idaho, con edema cerebral severo. 

Los cirujanos se vieron obligados a extirpar a la exreina de la belleza un trozo del cráneo, dado que su cerebro se estaba inflamando demasiado, y lo realojaron en el estómago de la joven de 36 años y madre de tres niños. 

Durante 42 días, Jamie hospedó un pedazo de su cabeza en su propio estómago. Por lo que se ve los líquidos presentes en ese entorno estomacal han mantenido bien nutrido el hueso del inquilino. 

Al despertarse tras la extraña operación, Miss Idaho no entendía por qué en su abdomen había surgido un montículo de considerables proporciones. «Recuerdo levantarme el vestido, mirar hacia abajo, ver ese bulto en el estómago y preguntar: ¿Es esto real ?», ha dicho Jamie en el programa de televisión Today, de la MSNBC. «Cuando me desperté, estaba rodeada por mi familia. Podía sentir su alegría cuando abrí los ojos, por lo que el ambiente en la habitación era bueno antes de que me enseñasen cómo estaba mi cráneo», ha añadido. «Estoy tan agradecida por el momento en que mis pies tocaron el suelo... Lo mundano ya no es mundano. Hacer el desayuno, llevar a mis hijos a la escuela... ¡Estoy muy feliz!»

Ahora Jamie ya tiene esa cuarta parte de su cráneo en el sitio que le corresponde. «Puedo acurrucar a mis hijos, besar a mi marido, salir con mi madre y vivir. Siento como si mi corazón fuese a explotar de gratitud. ¿Es todo en mi vida perfecto? No, ¡pero hoy estoy viva!».

No hay comentarios :

Publicar un comentario

Paginas