9 de octubre de 2012

¿Cuál es el origen de la expresión ...?

"Poner los cuernos"
Esta expresión tiene su origen en los vikingos. Sus jefes podían escoger entre todas las mujeres jóvenes de su territorio a las que estimaran convenientes para contraer matrimonio o simplemente como amante, si éstas estaban casadas. Cuando el jefe hacía efectivo este derecho en la puerta de la joven se colocaba una enorme cornamenta de alce, naciendo la famosa frase: "Te pusieron los cuernos" o "eres un cornudo". Otras versiones sitúan el origen de la expresión en España, en el siglo XVI. Comparar a alguien con un carnero era por aquellos entonces algo así como llamarle tonto, por lo que si a una persona le ponían los cuernos era sinónimo de que le estaban tomando el pelo. Peor aún, decir que alguien tenía cuernos era insinuar que estaba castrado, como los bueyes. También hay quien dice en México que "poner los cuernos" procede de la expresión 'hacer buey'. Los mejicanos afirman que se 'hace buey' a alguien cuando le está ridiculizando. Mientras que el cabrón, el macho cabrío, es sinónimo de virilidad; las connotaciones del buey son justamente contrarias.

"Irse de picos pardos"
Es una expresión equivalente a ir de parranda en busca de hombres o mujeres. En el Renacimiento las mujeres llevaban una falda que era un lienzo de forma cuadrada, con una abertura en el centro. Esta abertura se ajustaba a la cintura y la falda con tres picos en vez de cuatro. El Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española, en su 3ª edición de 1971, decía que «"Andarse, o irse, a picos pardos" es una frase con que se da a entender que algunos, pudiendo aplicarse a cosas útiles y provechosas, se entrega a las inútiles e insustanciales, por no trabajar y por andarse a la briba».

"Armarse la de San Quintín"
Formarse una gran riña entre varias personas. La comparación surge con la batalla de San Quintín (10 de agosto de 1557) festividad de San Lorenzo, por lo que los españoles aniquilaron a los franceses, aun a costa de grandes bajas.

"El origen de las tertulias"
Felipe IV en el siglo XVII se puso de moda entre las clases acomodadas las obras del abogado y erudito Quinto Séptimo Florente Tertuliano, famoso por defender el cristianismo en unos discursos ricos en juegos de palabras. De esta forma, bajo el reinado de Felipe IV, a las personas que se reunían para comentar a Tertuliano se las denominó así, tertulianos, y a esas reuniones se las conoció como tertulias.

"Un ojo de la cara"
La primera persona que la utilizó, el conquistador Diego de Almagro, perdió un ojo en el asedio a una fortaleza inca. Al presentarse ante Carlos I se lamentó que "El negocio de defender los intereses de la corona le había costado un ojo de la cara". Tanto insistió en este hecho que pronto esta frase se difundió entre los soldados en referencia a algo peligroso o complejo, llegando así hasta nuestros días.

"Estoy sin blanca"
La expresión popular "estoy sin blanca" que se utiliza en el lenguaje coloquial para expresar que no se lleva dinero encima o se anda escaso del mismo, procede de una moneda llamada Blanca del Agnus Dei acuñada en el año 1386 durante el reinado de Juan de Castilla y León con motivo de las guerras contra el Duque de Lancaster. La moneda era de plata y cobre aunque de aspecto blanquecino. Con el tiempo, la moneda fue devaluándose acuñándose toda de cobre, siendo muy poco su valor.

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