12 de junio de 2012

Píramo y Tisbe.

  Píramo y Tisbe vivían en la antigua Babilonia. Eran vecinos y se amaban apasionadamente, pero sus padres no aprobaban tal relación. Desesperados, decidieron fugarse una noche. Se dieron cita al pie de una morera que estaba junto a un edificio muy conocido. Tisbe fue la primera en llegar. Cubierta con un velo esperó impaciente la llegada de su amado. De pronto, vio que se acercaba una leona e inmediatamente huyó a refugiarse, sin darse cuenta de que se le había caído el velo. La leona iba a calmar su sed en una fuente que había cercana de la morera, después de haber comido. Bebió, y luego, al reparar en el velo de Tisbe, se entretuvo desgarrándolo con sus dientes ensangrentados.

  Apenas partió la fiera llegó Píramo. Y al ver el velo desgarrado y tintado en sangre, no dudó de la desgracia que le había ocurrido a su amada. Sacó su espada y se dejó caer sobre ella, falleciendo en el acto. Poco después regresó Tisbe, y encontró el cadáver de su amado. Al ver tan horrible estampa rompió a llorar, arrancó la espada del pecho de su amado, y dejándose caer sobre ella se mato a su vez. El moral bajo cuyas ramas acababan de morir se tiño de rojo, y desde entonces los frutos hasta aquel momento blancos, se tornaron morados.

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