27 de febrero de 2012

La curiosidad mata al perro

A este perro lo pudo la curiosidad. Al ver el agujero en el muro pensó que qué buena vista tendría desde ahí, así que ni corto ni perezoso metió su cabezota por el improvisado ventanal.

Después de echar un vistazo, el morro se le quedó encajado en el cuadrado y casi parecía uno de esos trofeos de caza que cuelgan en las paredes los amantes de perseguir ciervos.

Lo salvaron los bomberos del condado de Riverside, en EEUU, que tuvieron que agrandar el agujero y en una hora sacaron al pastor alemán de ocho meses.

Las imágenes del suplicio de ’Rebel’, nombre del curioso perrito, fueron publicadas por la prensa local.

La cara del animal refleja perfectamente lo mal que lo pasó...

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