17 de febrero de 2012

Brasil no quiere españoles

Los españoles deberán probar que cuentan con presupuesto suficiente.

El Gobierno que preside Dilma Rousseff ha decidido imponer a los turistas con pasaporte español cuatro nuevos requisitos para permitirles traspasar sus fronteras.

Ya han pasado más de tres años desde que en 2008 el rechazo de más de 2.000 brasileños por parte de las autoridades españolas generara un conflicto entre los dos países. Precisamente, fue aquel año cuando el Gobierno de Zapatero impuso a los viajeros unas nuevas condiciones para pisar suelo español, las mismas que a partir de abril obligarán en sentido contrario.

Según publica La Razón, fuentes diplomáticas, cada año «ha ido decreciendo el número de brasileños inadmitidos» por considerarlos inmigrantes ilegales. Sin embargo, las «excelentes relaciones» y el «estrecho diálogo» que se mantiene con el Ejecutivo de Rousseff –según el Ministerio de Asuntos Exteriores– no parecen haber apaciguado viejos resquemores.

Así, si un español quiere ir de vacaciones tendrá que cumplir al menos cuatro condiciones. Ya no basta con tener un billete de avión y un pasaporte en regla. Si se va a alojar en un hotel, estará obligado a presentar un documento que pruebe que tiene una reserva abonada. Si el plan es quedarse en un domicilio particular, será necesario aportar una carta de invitación en la que se especifique la duración de la estancia con la firma compulsada ante notario del dueño de la vivienda, acompañada de un comprobante de que la residencia está a nombre del que acoge al huésped.

Y no queda ahí la cosa. También será imperativo demostrar que se dispone del capital suficiente para sufragar la estancia. Un total de 170 reales por día (80 euros). Un comprobante de la tarjeta de crédito servirá para demostrar que se tiene fondos. Por último, un billete de vuelta pagado y cerrado y un pasaporte en vigor al menos para los próximos seis meses abrirán la puerta al viajero.

El Gobierno brasileño aduce una «cuestión de reciprocidad» para tomar dicha medida, lo que, traducido del lenguaje diplomático, significa que quieren pagar a España con la misma moneda. Lo cierto es que las exigencias a los brasileños para entrar en nuestro país son las mismas que rigen en la zona Schengen, compuesta por 26 países, y que obligan a un código de fronteras común. Sin embargo, por ahora, Brasilia ha dirigido su pequeña «vendetta» exclusivamente a los turistas españoles.

Con una economía que crece al 8% en un contexto de recesión mundial, Brasil ve justificado proteger sus aduanas de los miles de españoles que tratan de ganarse la vida fuera de casa. De hecho, desde hace años es el destino preferido por las empresas españolas que buscan hacer negocio. Su pertenencia a los tan cacareados BRICS, club de países emergente al que también se han ganado la entrada Rusia, China e India, así lo atestigua.

El anuncio de la restricción se produce en un momento especialmente delicado. España está a punto de nombrar a Manuel Cámara como nuevo embajador en Brasilia en sustitución de Carlos Alonso Zaldívar.

Explicaciones
El Gobierno brasileño trata de dar «reciprocidad» a las exigencias de sus nacionales en la zona Schengen, aunque sólo para los turistas españoles.

Los requisitos
1.- 80 euros para cada día de estancia
Los españoles deberán probar que cuentan con presupuesto suficiente.
2.- Reserva de hotel con comprobante
Tendrán que facilitar en la aduana una factura del hotel ya pagada.
3.- Pasaporte en vigor para seis meses
Aunque no hará falta visado, el pasaporte debe tener 6 meses de validez.
4.- Carta de invitación
Si los españoles se alojan en una casa particular, deberán presentar una carta firmada del anfitrión.
5.- Billete de avión
También será necesario presentar un billete de vuelta a España cerrado y ya pagado.

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